La idea de Infantino de un Mundial de 64 equipos reabre la vieja discusión sobre tamaño y calidad

Gianni Infantino ha dicho que la idea de un Mundial de 64 equipos se examinará después del torneo de 2026. El argumento no es sencillo: el acceso y el dinero están en un lado, la calidad del torneo en el otro.
La idea ya no es un comentario secundario
Se espera que los responsables de la FIFA examinen la idea de un Mundial de 64 equipos antes de 2030.
Infantino enmarcó la reflexión en torno al acceso global y sostuvo que más naciones deberían poder soñar con participar. Eso hace que el tema sea más grande que un simple ajuste de formato.
El torneo de 2026 ya es el primer Mundial de 48 equipos, con un calendario de 104 partidos. Pasar a 64 no sería un cambio pequeño. Reformaría la clasificación, el diseño de los grupos, los viajes, las ventanas de retransmisión y la sensación básica del torneo.
Por eso el debate tiene que mantenerse con cautela. La ampliación puede abrir puertas a más regiones, pero también puede estirar un producto hasta que la mejor parte sea más difícil de encontrar. El fútbol tiene que preguntarse no solo cuántos equipos pueden jugar, sino qué tipo de evento debería ser el Mundial.
El argumento comercial es fácil de entender
Un Mundial más grande trae más partidos, más mercados y más interés nacional. Si un país se clasifica por primera vez, su audiencia crece rápidamente. Los patrocinadores y las cadenas lo notan. La FIFA también gana un argumento más fuerte de que el torneo pertenece al mundo entero.
Este es el lado más fuerte de la idea de la ampliación. El Mundial no es solo una competición europea y sudamericana, y los países más pequeños pueden mejorar más rápido cuando hay un objetivo real visible. Infantino lo dijo directamente al hablar de incentivo y oportunidad.
La cuestión es si la lógica comercial puede mantenerse conectada a la lógica deportiva. Un torneo más grande no debería solo crear más inventario. Debería crear partidos significativos que todavía se sientan dignos del nombre de la competición.
| Área de Infantino | Punto principal |
|---|---|
| Formato actual | 2026 usa 48 equipos y 104 partidos |
| Posible cambio | 64 equipos podrían discutirse antes de 2030 |
| Tensión central | Más acceso frente a una posible pérdida de calidad |
Lee también: El comentario de Rajoy sobre Francia trae ruido político a la semana más importante de España. Más noticias: Argentina, Francia, España e Inglaterra le dan al Mundial un clásico final four.
La cuestión de la calidad no puede ignorarse
El formato de 48 equipos ya ha creado una primera fase más amplia y una nueva ronda eliminatoria de treinta y dos. Algunos partidos han sido fuertes, y varios equipos fuera de la élite habitual han ofrecido momentos serios. Eso respalda la idea de que el mundo del fútbol es más profundo de lo que admiten las viejas costumbres.
Pero 64 equipos plantearían una pregunta distinta. Si casi un tercio de los miembros de la FIFA llega a la fase final, la clasificación cambia de valor. La primera ronda podría incluir más desequilibrios, y el torneo podría necesitar más días o más partidos simultáneos para seguir siendo manejable.

Eso no hace que la ampliación sea incorrecta por sí sola. Significa que la FIFA debería mostrar el formato antes de pedir a la gente que acepte el eslogan. Los aficionados pueden juzgar un plan. No pueden juzgar un sueño.
El escenario de 2030 añade presión
El Mundial de 2030 ya es un evento centenario en varios países. Están previstos partidos iniciales en Sudamérica. El torneo principal se celebrará en Marruecos, Portugal y España. Un modelo de 64 equipos podría hacer que esa geografía se sienta aún más ambiciosa.
También podría crear un argumento político más limpio para que los anfitriones sudamericanos acojan más de un partido ceremonial. Puede que eso forme parte del atractivo. Pero añadir equipos para resolver una historia de sede sería arriesgado si genera problemas para los jugadores y los aficionados.
Los viajes, la recuperación y una programación clara importan. Un Mundial que se vuelve demasiado amplio puede perder ritmo. Los mejores torneos generan impulso. Una versión de 64 equipos tendría que demostrar que aún puede generar ese impulso en lugar de dispersarlo.
Los jugadores deben formar parte de la respuesta
Cualquier torneo más grande también afecta a los jugadores. Los calendarios de los clubes ya están saturados, y las selecciones nacionales exigen un trabajo físico y mental intenso. Más partidos no solo añaden horas de televisión. Añaden exigencias de viaje, preparación y recuperación.
Por eso el próximo debate debería incluir más que a los líderes de las federaciones. Los entrenadores, los sindicatos de jugadores, el personal médico y los organizadores de competiciones deben entender el coste. Una ampliación que ignore el cuerpo del jugador corre el riesgo de dañar el propio producto que quiere hacer crecer.
Puede que haya una forma de diseñar un torneo más amplio que proteja el descanso y reduzca los partidos sin interés. Pero ese diseño tiene que mostrarse en detalle. Sin detalle, la idea parecerá primero un movimiento comercial y después un movimiento futbolístico.

El mejor argumento se gana en el campo
Si la FIFA quiere que esta idea gane confianza, debería empezar con la evidencia de 2026. ¿Qué nuevos equipos mejoraron el evento? ¿Qué partidos crearon un valor competitivo real? ¿Qué regiones mostraron más profundidad de la esperada? Esas respuestas importan más que las declaraciones amplias sobre sueños.
El argumento a favor del acceso es real. El peligro de la dilución también es real. Tratar un lado como noble y el otro como negativo perdería el punto. El Mundial es valioso porque es global y porque sigue sintiéndose difícil de alcanzar.
Un Mundial de 64 equipos solo puede funcionar si protege ambas partes. Más banderas por sí solas no bastan. El torneo tiene que mantenerse afilado, justo y legible desde el primer partido hasta la final.
Las semifinales actuales son el contrapunto más fuerte
Las semifinales de 2026 son un telón de fondo incómodo para el debate sobre la ampliación porque muestran el valor de la concentración de calidad. Un torneo más grande puede dar acceso a más países. El argumento más fuerte a favor del Mundial sigue apareciendo cuando los equipos de élite se enfrentan bajo presión y el margen es estrecho.
Eso no pone fin al debate. El acceso importa, y los nuevos países pueden aportar energía real. La cuestión es que la ampliación necesita una razón futbolística además de una comercial. Si el formato vuelve a crecer, la FIFA tendrá que explicar cómo protege los partidos que hacen que el torneo parezca serio.
Comentarios
Aún no hay comentarios — sé el primero en compartir tu opinión.